Rima

Hay un lugar, hay un tiempo,
un color, una flor, un adiós,
un cielo, tus ojos, tus labios,
tus senos, tus brazos y abrazos.

Hay cartas, idas y venidas,
recuerdos, olvidos, memorias.
Hay un vino, un trozo de pan,
una mesa, unas copas.

Hay ganas y fuerza
y el día que te ilumina los pasos.
Hay tantas cosas como
querramos que haya.

Una cortina, un sillón, una ventana,
tus brazos me abrazan y los míos te rescan
suavemente la espalda...

Espero las horas, los días y los tiempos,
la calma paciencia y el enojo enfurecido,
mis días y los tuyos y el tiempo que sigue.

La sal en tu boca y un calor inconsciente
nos da risa, mientras, la noche termina
para renacer en el día.
tardes de domingo

Buscás un lugar en el sillón
y te acomodas como cuando el sueño
te atrapa.
Los pies estirados y tus suaves manos
sobre el estómago.
Tus ojos se cierran al compás
de un pianito que suena rompiendo
el silencio y el aire: espeso y primaveral.
Quien te viera encontraría el cielo
en tus ojos, estrellas y sin fines de imágenes
que hablan de la vida.
Y ahí te encuentras como resistiendote al sueño
que te vence y te deja dormida en un sueño
de diciembre.
Ni

Una vez más doy vuelta la hoja
inmóvil, el blanco papel se estrella ante mí.
Busco una forma, un marco, un límite.
Inmóvil, ante la velocidad del tiempo.

Azorado, anonadado, con ahínco, con desdén
sin agua, sin comida, sin fuerzas, con calor,
tibio despertar...

Palabras más que palabras que lloran
siempre en la quietud del día.

Bocas de sal

Bocas de sal

Bocas de sal amanecen luego del sexo
que se esfuma entre la noche y el sol que amanece
mientras recorro los senos que se agigantan
mientras miro alrededor y en el recuerdo me acerco
a la arena que se deshace entre mis dedos
grano por grano como la sal que aprieta mi sed
tan sólo, soledad de tinieblas.

Y respiro aire
que más que vida en la ciudad
y la lluvia y el recuerdo y la nostalgia del barrio
que se acerca a mis pasos mientras camino en un mismo lugar.
Las horas pasan y el paso se desvance al llegar a mi casa,
un sillón, una persiana, una almohada, un televisor.

Un ademán tras otro, un alemán, un italiano, un turco,
una reunión de rufianes que alcanzan los más exquisitos sabores.
Otra cosa, un nene que pide, una madre, cambio, otra cosa,
Un hombre volando, una capa, un océano. Cambio.
Las sirenas, los muertos, la custodia. Cambio.
El nene, la miseria, la pobreza, el dolor, la droga.
Cambio y apago.

Eso es. Un océano. O una montaña. Y caminar.
Sólo caminar. Pero la sed me aturde, me dan ganas
de salir a saciarme con agua de la más pura naturaleza,
de aquello que no existe por la presencia del hombre.

Hombre otro hombre como yo o cómo tú o como él.
O ella. Que importa. La sed se vuelve arrogancia y no en mí
sino en tí que desprecias mis modales y mis modas,
que me encuentras cuando ya no buscas estar.

Y me dejo caer en la espera de aquella búsqueda
me echo atrás sobre tus brazos
que recorren el brillo de mi cuerpo como las letras que recorren
el papel a tientas mientras le dan sentido a lo escrito.

Pero aquí es peor.
Tus manos, tu ojos, tu olor.
Aquí me desvanezco.
No hay sentido ni siquiera un adiós.

Bloc de notas

No son las marcas del fracaso las que ves en mis ojos
sino el paso del tiempo que erosiona
como el agua las piedras de una montaña.
no son los intentos de pelea contra el viento,
pues nos lleva o nos corre irremediablemente hacia
adelante.
Una crónica gris, un suspiro y mis ojos se reflejan
en los tuyos
mirando hacia atrás para ver en la memoria,
ese depósito inconcluso de episodios que
nos mantienen en comunión.
Pero, además, es el esquivo paso mientras me muevo
de par en par por cada obstáculo que merece
mi camino.
Y el viento, ah el viento,
entra por todos los frentes debilitando mis rasgos.
Y, aunque, confio en cremas y estrellitas de colores,
el tiempo avanza irremediablemente para no ser
alcanzado.
Una de las tantas veces que creí estar al lado de mi ser,
sólo comprendí que el viento cuando es frío vuelve
tiesos mis huesos.
Sin embargo, me ves aquí, sentado, ahora,
mas no sé por qué será que todavía me acompañas.