Ni
Una vez más doy vuelta la hoja
inmóvil, el blanco papel se estrella ante mí.
Busco una forma, un marco, un límite.
Inmóvil, ante la velocidad del tiempo.
Azorado, anonadado, con ahínco, con desdén
sin agua, sin comida, sin fuerzas, con calor,
tibio despertar...
Palabras más que palabras que lloran
siempre en la quietud del día.
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