tardes de domingo
Buscás un lugar en el sillón
y te acomodas como cuando el sueño
te atrapa.
Los pies estirados y tus suaves manos
sobre el estómago.
Tus ojos se cierran al compás
de un pianito que suena rompiendo
el silencio y el aire: espeso y primaveral.
Quien te viera encontraría el cielo
en tus ojos, estrellas y sin fines de imágenes
que hablan de la vida.
Y ahí te encuentras como resistiendote al sueño
que te vence y te deja dormida en un sueño
de diciembre.
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