No son las marcas del fracaso las que ves en mis ojos
sino el paso del tiempo que erosiona
como el agua las piedras de una montaña.
no son los intentos de pelea contra el viento,
pues nos lleva o nos corre irremediablemente hacia
adelante.
Una crónica gris, un suspiro y mis ojos se reflejan
en los tuyos
mirando hacia atrás para ver en la memoria,
ese depósito inconcluso de episodios que
nos mantienen en comunión.
Pero, además, es el esquivo paso mientras me muevo
de par en par por cada obstáculo que merece
mi camino.
Y el viento, ah el viento,
entra por todos los frentes debilitando mis rasgos.
Y, aunque, confio en cremas y estrellitas de colores,
el tiempo avanza irremediablemente para no ser
alcanzado.
Una de las tantas veces que creí estar al lado de mi ser,
sólo comprendí que el viento cuando es frío vuelve
tiesos mis huesos.
Sin embargo, me ves aquí, sentado, ahora,
mas no sé por qué será que todavía me acompañas.
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